Todo lo que te digo.

*divagaciones de jueves ficticios*

Todo lo que te digo es solitario. Y un auxilio. Imagino el recoveco del que sobresale una expresión, la verdad en la que se iluminan los pasados ante los ojos. Quiero decirte, preguntarte: ¿es cierto que el cómo equivale al por qué? Porque todo esto me desequilibra mientras se me escapa de las manos. No dura o no duras -porque dudas- un instante: no es mi tiempo contigo el que evade los recuerdos, son las vanas ideas las que responden realidades.

Tengo siete, siete años -y antemanos- que decirte. Y no seré racional. Pero si estás, si vas a estar, te puedo ir a buscar a cualquier farola. Podríamos bautizarla casa. También, podrías desaparecer. No dejar rastro. No dejarme. Ni rastro. Poque hay un futuro que se vive en presente en el que me imagino diciéndote tanto, siendo todo tan difícil, que el presente se vuelve pasado y nada existe. Ni siquiera tú. Y si tú no existes, si tú desapareces, yo puedo camuflarme por Gran Vía hasta ser, únicamente, una sombra ficticia de tu memoria. Un sinsentido.

**********

_¿Has oído el sonido de la puerta? Yo tampoco he vuelto, pero me retumba un portazo.

_¿Has oído el sonido de la puerta? Yo he oído hablar de la existencia de un tiempo circular y de los ayeres. ¿Quieres que te lo cuente? Pues grítame. Porque todo lo que no te digo es -lo que te digo con asteriscos- para que me comprendas.

_¿Grito?

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Para tu pena o después.

Yo soy la primera que defenderá el rezo

Cuando Soy tu religión

Si tú me besas con tus lágrimas.

Escuché el sonido del funeral

El de campanas.

Las noches de insomnio antes de la ejecución

Los tristes rostros del alba en el movimiento

Me doblaron las rodillas.

Pedí salvación al apocalipsis bíblico del perfil de virgen Santa

Y mis cabellos provocaron rubios destellos como el sol.

Entre vidrieras lectoras de biblias

Pude ser la perdición.

El paraíso.

La germinación de la tierra me causó la caída y el estímulo

múltiples factores respiraron tus alas.

No fuiste paz, abriste las aguas.

Y no me quedó otra.

Qué atropello a la razón.

Quise arrancar pedazos de noche

depositarlos en tu parabrisas

Y beberme tu sed.

Apocalipsis de palabras

retrocedían el paraíso.

Sin cariño,

los recuerdos de infancia

ralentizaron mi insomnio.

La inadecuada pulsión me mantuvo endeble.

La radio escupió en la cercanía del adiós instintos animales.

La pausamos.

La sabiduría increada.

Dime algo que no sepa
Como de qué color son las plantas de mi inocencia
El umbral de mi sensibilidad
Quién tapa las huellas.

Rápido olvido los detalles de las guerras
pero no el sol humeante de las farolas,
el contrato social.

Estoy desprovista de cualquier ausencia que cure el tiempo
Y tú desprotegido.

Apenas consciente de mi realidad,
Me encuentro

                                               justo
en el centro

de la habitación

a la izquierda.

hormigón inconsistente.

hormigón (RAE)
De hormigo ‘gachas de harina’.
1. m. Material que resulta de la mezcla de agua, arena, grava y cemento o cal, y que, al fraguar, adquiere más resistencia.
2. m. Ur. calzada (‖ parte de la calle entre dos aceras).

Soy del silencio
del cielo quebrado de Lorca
de los pájaros agonizantes bajo el asfalto
Y los pies sólidos ante las aceras.

Un paso de cebra.
La sangre en un semáforo.

Soy mi propio trampantojo
Material desechable y plástico
moldeable como las nubes del alba

que se alzan desnutriendo las farolas
avivando las polvorientas calles
de una ciudad que aún duerme.

No soy tuya.

No soy tuya.

No soy tuya.

Despedida: Escocia y aquellas canciones.

Algunas noches,

en muy contadas ocasiones
Te recuerdo.
8 años de mi vida pasan fugazmente por mi mente
Y ahí estás tú
Creciendo conmigo.
Sólo en esas noches
Me permito escuchar aquellas canciones
Que nos llevaron a coger un tren a otra ciudad
Una de tantas que visitamos cuando aún
Ardía el amor entre nosotros.
Sentí aquel ardor indescriptible
que quizá no volvería a sentir nunca.

En nuestro último encuentro,

Lo había sentido por alguien.

No eras tú.

Cariño, he necesitado años para comprender que el nunca es demasiado parecido al ojalá.

Compartimos más de 5 casas
Que convertimos en hogares
En aquellos viajes fugaces
En los que nos encontrábamos
Para conversar sobre nuestras vidas
Y reconectar.
Estábamos los dos perdidos
Y no quisimos encontrarnos.

Nos despedíamos con adioses eternos
Hasta que dejó de haber amor en quellas casas
Que con el tiempo
Se volvieron hoteles;
Impersonales.

Pero aún, cariño,
Todavía
El nítido recuerdo permanece
de fugaces detalles de cada luz que encontrábamos en tu cama
de cada amanecer saliendo al mercado
de cada destello de atardecer
De aquellos en los que me fotografiabas viajando en barco.

Aún recuerdo los techos altos
Y todas las iglesias.
Nuestros rostros apoyados en ventanas
En busca de la nieve.
Aún me resulta cálido el recostarme en tu hombro

fue una constante en aquellos viajes.

Patinar por el hielo en las calles de Escocia a las 4 de la mañana
Subir a cuestas al mirador más alto de Barcelona con una botella de vino

para observar la ciudad encendida
Y tararearnos sentimientos.
Correr por las playas de la Costa Azul
Y empaparnos como amantes furtivos
Por la primera ciudad en la que nos conocimos.

Algún día encontrarás un amor sólido
que no supiste ver en mí
Algún alma que no tenga los ojos vendados.
Alguna llamada de Skype que descienda de las 6 horas
con las flores de la primavera
Alguien a quien busques incesante
Y que sin preguntarle su dirección:
Encuentres.

A pesar de todos aquellos puntos geográficos del mapa que frecuentamos
Sé con certeza
que mis ojos fueron
pero no seguirán siendo
tu lugar favorito
Bajo la lluvia.

La última vez que nos vimos

En la ciudad que ahora habitas bautizando con tu primer para-siempre
Mi silenciosa despedida te besó
Y te dejó durmiendo en la cama
Para irse al aeropuerto.

Cuando quisimos encontrarnos
la “salida inmediata” por los altavoces
se nos adelantó.

No ha pasado más de medio año

Y a noche de hoy, estoy escuchándote en aquellas canciones.

A ti.

A ti, que no abandonas mis deseos y nunca basta

A ti, que siempre te quiero bien y pronto

A ti, que conduces a abismos sólo con las manos.

A ti, que un nuevo niño es un regalo.

A ti, siempre a ti, hasta que empieces a desconsiderarme “libertad”

y éste [mi cuerpo]

deje de ser tu sitio.